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“La Sociedad de Coste Marginal Cero” es el título de un libro del sociólogo y economista Jeremy Rifkin en el que se presenta el concepto de “procomún colaborativo”, un nuevo paradigma socio-económico que surge de consolidar a productores y consumidores en una misma figura: los “prosumidores” (1),personas que producen, consumen y comparten dentro de una misma categoría de productos.

Más allá de las ideas (a veces un tanto radicales y utópicas) de Rifkin, lo cierto es que esta nueva Economía Colaborativa se está abriendo paso rápidamente y coexistirá con los modelos económicos tradicionales, intercambiando roles y actuaciones. Redes Sociales que nacieron con un enfoque eminentemente particular (enviar mensajes a tus contactos, postear, chatear, ver qué están haciendo…) han sido plenamente adoptadas como medio de marketing (marca, posicionamiento, producto, etc), e incluso como canal de venta y post-venta, por parte de multitud de compañías.

El siguiente paso está siendo la dilución de la barrera entre productor y consumidor. Sostiene Rifkin que “la industria pensaba que su carta más poderosa era el cortafuegos que existía en el paso del mundo virtual al físico”, pero esa barrera está desapareciendo. Esto es evidente si hablamos de contenidos netamente digitales (y ahí están las crisis que, por cambio de modelo, están sufriendo sectores enteros como el de la prensa o el de las discográficas), pero es que ahora mismo estamos asistiendo a la extensión hacia el mundo de los servicios e incluso de los bienes físicos: Uber (coche), Airbnb (alojamiento), Wallapop (compra-venta)…

Y la cosa irá a más:

Impresión 3D

Será una de las claves de la nueva revolución industrial. Aparte del decisivo progreso que puedan aportar innovadores terrenos como el de la impresión 3D en materiales biológicos, a nivel de volumen, la mayor parte de los bienes que consumimos se producen en Asia y se transportan (adecuadamente empaquetados, es decir, rodeados de plástico, cartón…) en enormes barcos repletos de contenedores. Muchos de estos productos son meras piezas de plástico. La impresión 3D va a cambiar radicalmente (lo está haciendo ya) este modelo. La próxima deslocalización de la producción se hará en tu casa.

Internet de las Cosas (IoT = Internet of Things)

Las ideas y la información son importantes, pero los simples quehaceres diarios son necesarios y ocupan gran parte de nuestro tiempo: pedir un alimento del que andamos escasos, solicitar una reparación si tenemos una avería en un electrodoméstico, agendar la próxima cita de mantenimiento del coche… En muchos de estos casos actuamos como “router humano”. Uno de los objetivos del IoT es ayudar a automatizar los procesos colaborativos, ahorrándonos tiempo, dedicación y aumentando nuestra eficiencia. El IoT será uno de los pilares básicos de la nueva revolución industrial.

Energía Sostenible Distribuida

El crecimiento mundial de la demanda de energía es imparable, especialmente conforme se eleven los estándares de vida de la inmensa mayoría de la población del planeta que, actualmente, vive en el subdesarrollo o en la pobreza. La energía sostenible es aquella capaz de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer los recursos y capacidades de las futuras generaciones, y su estructura, en gran medida, pasará por un modelo de “red inteligente” con capacidad distribuida y colaborativa de producción, almacenamiento y distribución.

Inteligencia Artificial

Su objetivo es el diseño e implantación de dispositivos y sistemas capaces de resolver problemas cotidianos utilizando como “patrón” la inteligencia humana. Muchos modelos de IA tienen una base colaborativa en la aportación de datos (p.e. el tráfico que hay en la zona en la que estoy circulando) para optimizar la solución que se ofrece a cada usuario en concreto (alternativa de menor coste, menor tiempo, mayor seguridad…). El uso de sistemas de IA colaborativos tendrá un rápido crecimiento en las próximas décadas.

Todos estos modelos comparten un coste de arranque (2) que, una vez asumido, dará lugar a costes marginales muy bajos (incluso cero). La imprenta fue una revolución para el conocimiento porque, frente a los libros copiados a mano, ofrecía la posibilidad de conseguir libros mucho más asequibles (en precio y tirada), por más que la maquinaria de la imprenta fuese (como coste de arranque) mucho más cara que una pluma y un tintero.

Sociedad Coste Marginal Cero, Jeremy Rifkin“Los cambios de paradigma ocurren cuando hay nuevas tecnologías de la comunicación, nuevas fuentes de energía y nuevas formas de transporte. El siglo XX tuvo el teléfono, el petróleo y los coches. Hoy está Internet, la energía renovable y el GPS. La tarea hoy es construir las infraestructuras para esa nueva economía y, si España tomase esa tarea como suya, podría crear empleo para veinte años en toda clase de trabajos, desde los poco formados hasta los muy cualificados. Para eso tendría que moverse desde la economía fósil del siglo XX a la energía renovable del XXI.”

_ Jeremy Rifkin

La Sociedad avanza ineludiblemente hacia el paradigma del “Coste Marginal Cero”, aunque también es necesario que nos preguntemos si el coste cero se produce en el “tangible” simplemente porque lo hemos desplazado al “intangible”: hacemos “trueque” de nuestros datos (qué consultamos en Internet, por dónde nos movemos y a qué horas, quiénes son nuestros contactos…) y de nuestra intimidad para que otros hagan negocio con ella y a cambio nos faciliten acceso a sus servicios. Es nuestra responsabilidad hacer balance de esta ecuación para establecer el punto de equilibrio adecuado, tanto cuando actuemos como consumidores como cuando actuemos como productores.

(1) No confundir aquí con “prosumer” en la acepción del segmento de mercado (p.e. en equipos electrónicos) situado a caballo entre los usuarios de consumo avanzados y los usuarios profesionales de requerimientos menos especializados.

(2) El coste de arranque puede ser muy elevado (p.e. en el caso de que implique hardware y software de elevadas prestaciones, como en el caso de los servicios cloud de Google, que se ofrecen a coste 0 a cambio de que la compañía comercie con nuestros datos), puede ser elevado pero asumible (p.e. una instalación de agua caliente sanitaria termosolar) e incluso pueden ser cero (p.e. SW de libre distribución que nos permite trabajar con prestaciones equivalentes a productos comerciales).