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Lista de Propósitos, Procrastinar1 de enero y misma vieja lista de buenos propósitos.

Sin embargo, intenciones no es lo mismo que acciones: tenemos una tendencia irracional a retrasar los trabajos. Si dejas para mañana lo que podrías hacer ahora o aplazas al día siguiente lo que podrías terminar hoy eres un procrastinador: una persona bloqueada para la acción que aplaza sus planes hasta el futuro con la esperanza de encontrar el mejor momento. ¡Estás paralizado!

La pérdida de tiempo innecesaria es un problema que genera caos, sufrimiento y baja productividad. Un 20% de la población sufre bloqueos de carácter físico, psicológico, emocional o social por este hábito, aunque este número va en aumento porque nuestra sociedad se ha vuelto muy exigente.

Las personas más propensas a procrastinar son las que sufren de altos niveles de ansiedad y bajos niveles de responsabilidad. También los perfeccionistas y las personas con temor al fracaso que viven con recursos limitados.

Cuando procrastinamos, ¿qué hacemos? Trampas. Dormir, jugar, ver la tele o navegar por internet son cosas agradables que pueden ser recompensas tras el esfuerzo. Sin embargo, el procrastinador pasa al premio sin parar en el tramo poco agradable, aunque escoger la gratificación inmediata frente a la compensación tiene un coste a largo plazo: fracasar en cómo nos organizamos, en nuestro autocontrol y en nuestra capacidad de planificación daña la autoimagen, produce peor salud y menos conductas de búsqueda de ayuda. Muchos estudios demuestran que las personas centradas en perseguir sus fines disfrutan de mayor bienestar psicológico y que ser concienzudo hace más fuerte y alarga la vida.

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Mejor hecho que perfecto

  • Regla de los dos minutos. Si tienes dos minutos para, respira y hazlo. Mejor hecho que perfecto.
  • Miedo terapéutico. Plantéate los efectos negativos que el aplazamiento puede ocasionar. Imagina un escenario futuro espeluznante que quieres evitar. Practica la disciplina asociada a las ventajas que vas a obtener.
  • Jerarquiza las tareas. Crea una propia escala de acciones valorando las más fáciles y difíciles en función del tiempo y capacidades. Comienza por las difíciles y prémiate con las fáciles.
  • Automotívate. Recuerda momentos en los que fuiste capaz de conseguir y acabar lo que hoy procrastinas.
  • Aprende a manejar el tiempo. Programa objetivos a corto plazo y si es necesario fragmenta las tareas largas. Pon fechas límite. Decide dónde y cuándo vas a realizar la acción.

(Extracto de un artículo de Isabel Serrano, psicóloga, en El Mundo 1.ene.16)