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¿Qué es el éxito? Probablemente cada persona tendría su propia definición: algunos harán énfasis en el dinero, otros en el poder, otros en no tener preocupaciones… Pero en el fondo todos estaríamos básicamente de acuerdo en que éxito es conseguir el final deseado para nuestros propósitos, que evidentemente serán diferentes, como diferentes somos también cada uno de nosotros. Y es que el origen de la palabra éxito es el término latino exitus: salida, término. Por eso cuando hablamos de éxito deberíamos de reflexionar con profundidad sobre qué es lo que realmente deseamos y si conseguirlo nos hará felices, porque como dice el viejo aforismo: “Ten cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo”.

Hay muchísimas recetas para conseguir el éxito: consejos, métodos, ejemplos… Recientemente, Lukas Schwekendiek, coach personal, conferenciante motivacional y colaborador de muchos importantes medios de comunicación, condensó en 14 actuaciones las conductas comunes que encontró entre los CEOs del Fortune 500, listado que fue publicado por el diario “The Independent”, entre otros.

Es interesante repasar las propuestas para el éxito de Lukas Schwekendiek: seguro que somos conscientes de muchas de ellas, a algunas les daremos mayor relevancia que a otras, puede que las haya que apliquen directamente a nuestra situación, o que estemos en desacuerdo con algunas de ellas… Lo importante es que reflexionemos sobre cuáles son nuestros objetivos, qué nos aportará alcanzarlos y qué recursos estamos dispuestos a emplear. Porque lo que es incuestionable es que…

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El único sitio donde “éxito” viene antes que “trabajo” es en el diccionario

14 ingredientes para la receta del éxito

por Lukas Schwekendiek

El día tiene 24 horas y eso es lo que hay. Así que deberás priorizar y, probablemente, tendrás que quitar tiempo a cosas importantes para poder dedicárselo a las cosas que realmente quieres. Y si vas a renunciar a cosas importantes, cada semana deberías de reflexionar si tus prioridades, y los recursos (tiempo) invertidos en ellas, son las correctas: si eres sistemático en esto, en pocas semanas habrás construido un sólido plan hacia tus objetivos.

Se trata de escuchar a los demás, pero, al mismo tiempo, no caer rehén de sus opiniones o creencias. Piensa que muchas de ellas no serán verdades absolutas o estarán basadas en hechos incuestionables. Selecciona lo que te aporte valor.

Mantente motivado. Cree en tus objetivos. Entrarás en un círculo virtuoso de refuerzo positivo. Si no tienes ilusión en lo que haces, será muy difícil que superes los obstáculos que se interpongan entre ti y tu objetivo.

Deja de machacarte por lo que pasó o por lo que podría pasar. No se trata de ser un insensato, pero llega un momento en que hay que pasar a la acción y dejar de dar vueltas a las cosas.

Tienes que descansar lo suficiente. Es necesario para poder tener la energía que requiere alcanzar tus objetivos. Además, es bien conocido que durante el sueño se desarrolla la creatividad: esa solución que hoy no ves, es probable que tu cerebro la pueda generar mientras duermes. ¡Dale la oportunidad! (Aunque tengas que renunciar a esa serie que te tiene enganchado…)

Todos cometemos el error de confiar excesivamente en nuestra memoria, sin darnos cuenta de que, a los pocos días, habremos olvidado qué hicimos, qué detalles fueron importantes, qué ideas se nos ocurrieron… Si tomas la sistemática de apuntar diariamente ideas, acciones, tiempos, impresiones… pronto tendrás mucha y valiosa información para saber cómo mejorar o reenfocar tu trabajo.

Es fácil contagiarse de un entorno descuidado. Así que, ya lo sabes, invierte tiempo y dedicación en mantener tu entorno limpio y organizado: mejorarás tu eficiencia y desempeño.

Sobre todo, nunca te visualices negativamente, te restará energía y determinación. Si tienes que ir a una batalla, no puedes ir estando convencido de tu derrota ¡para eso no vayas! Los gimnastas, antes de ejecutar una complicada pirueta, se visualizan haciéndola a la perfección.

Ser agradecido no es una mera cuestión de cortesía. Primero porque, si lo piensas, encontrarás razones objetivas para dar las gracias en muchas más ocasiones de las que parece. Segundo porque una persona agradecida habitualmente provoca en los demás una respuesta empática e inclinada a ayudarnos.

Si encuentras cualquier cosa positiva (un consejo, una idea, una actividad…) ¡no la desperdicies! Hazla tuya, colabora en ella, sácala partido.

Si es lo que realmente quieres, busca la forma. A lo mejor no puedes traspasar el muro, pero quizás puedas darle la vuelta, saltarlo, excavar un túnel, alquilar un helicóptero… El éxito siempre viene de intentarlo una nueva vez tras haber fracasado la anterior.

El éxito viene de no renunciar a la mitad. No procrastines. No busques excusas (habitualmente somos muy buenos en eso). No sucumbas al dicho de “las planificaciones están para no ser cumplidas”.

O mejor dicho: INVIERTE en ti. Tú eres el medio de llegar a tu objetivo, así que no escatimes en los recursos que necesitas para ti. No gastes superfluamente, pero, si tú eres el producto ¿presentarías un buen producto en un mal envoltorio…? Si necesitas formación ¿cambiarías calidad por precio? Etc…

El estrés, la sobrecarga… pueden acabar bloqueándote. ¡No te obsesiones con todo lo anterior y disfruta del camino! Aprende, crea relaciones, amplía tu visión… todo ello estará trabajando a favor de que alcances tus objetivos, solo que de una forma colateral.