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Los grandes fotógrafos lo saben: estamos tan acostumbrados a ver las cosas siempre desde la misma perspectiva que no somos conscientes de cosas evidentes que están delante de nuestros ojos. Y muchas veces esa es la clave de una fotografía creativa: habernos capacitado para percibir, usando otro enfoque, lo que, de hecho, ya estaba delante de nuestros ojos.

Inspiración, Evolución, DarwinDe manera análoga podríamos decir que Charles Darwin no ideó su teoría de la evolución a partir de la aparición nuevas especies, sino simplemente observando con una nueva perspectiva las que ya existían y llevaban siglos delante de los ojos de todos los demás sabios naturalistas.

Nuestro cerebro es muy bueno encontrando patrones, pautas que se repiten en la Naturaleza o en nuestra experiencia, que identificamos y memorizamos, y nos sirven para afrontar con mayor éxito situaciones similares. La contrapartida de esta habilidad es que nuestra mente acaba generando una especie de “carriles de acero” de los que no nos deja salir, anulando nuestra capacidad de innovar, de desarrollar nuevos caminos.

¿Y cómo conseguir una nueva perspectiva, cómo aprender a mirar con “ojos nuevos”?

  • Olvídate de lo que ya sabes, sé curioso como los niños lo son cuando miran, deciden y actúan sin una idea preconcebida acerca de lo que funciona o no funciona. Fuérzate a plantearte soluciones o propuestas alejadas de lo que emplearías como primera opción, por muy extravagante que sea lo que se te pueda ocurrir. No dejes que lo “razonable” o “viable” ya, de entrada, te esté limitando. Utiliza el llamado pensamiento lateral (1).
  • A veces, ver con la máxima definición una imagen hace que los detalles desvíen nuestra atención de la esencia del problema. Guiña un poco los ojos, borra el detalle, percibe lo que hay oculto detrás de una miríada de pequeñas cosas. No dejes que los árboles (el detalle) te impidan ver el bosque (lo esencial).
  • Intenta “salirte” del problema que pretendes resolver, como si lo estuvieses solucionando para otro. Muchas veces somos más creativos cuando los posibles “inconvenientes” de la solución no nos afectan a nosotros directamente: ya tendremos tiempo de evaluarlos y resolverlos más adelante, pero por ahora, que no nos limiten en la fase de creación.
  • Una buena forma de librarte de lo ya aprendido y preconcebido es salirte de tu entorno habitual. El mismo entorno, el que nos es familiar y al que estamos acostumbrados, propicia que produzcamos las mismas soluciones, las “rutinarias”, las acostumbradas. Así que ¿por qué no buscar un sitio nuevo, nuevas vistas, nuevos compañeros de equipo, nueva mesa de trabajo…?
  • Descansa lo suficiente. Dormir es una actividad requerida por nuestro cerebro, durante la que se consolida la memoria y se establecen relaciones conceptuales liberadas de nuestro consciente: “consultarlo con la almohada” tiene base científica. Dormir, relajarse, dejar vagar libre y ociosa nuestra mente… es una magnífica forma eludir la férrea disciplina que nos impone nuestro consciente y liberarse de lo probado, de lo establecido, y crear nuevas e insospechadas alternativas. La ansiedad no ayuda a la creatividad, porque tenderás a escoger lo primero que aparezca en tu mente, lo obvio. Date tiempo para soñar, tanto dormido, como despierto.

(1) El pensamiento lateral es una técnica propuesta en 1967 por Edward de Bono en su libro “New Think: The Use of Lateral Thinking” que propone abordar la resolución de problemas usando enfoques imaginativos que se salten los planteamientos lógicos esperados o preconcebidos.

 Veamos un ejemplo: Tenemos dos vasos llenos de agua y un gran recipiente vacío. ¿Hay alguna manera de poner todo el agua de los dos vasos dentro del recipiente grande y que luego podamos distinguir el agua que salió de cada vaso?

Sí, por ejemplo, congelando el agua de los vasos antes de depositarla en el recipiente grande.