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David L. Birch, economista del MIT, defendía la tesis de que las Pequeñas Empresas son el motor de la creación de nuevos empleos en su estudio de 1979 The Job Creation Process (“El Proceso de Creación de Empleo”). Desde entonces, esta idea ha generado mucho interés y bastante controversia, siendo debate habitual cuando se tratan temas de emprendimiento. Cabe preguntarnos si esta propuesta de Birch es válida a día de hoy (con todo lo que el tiempo transcurrido desde su estudio original ha traído en cambios tecnológicos, sociales, económicos…) y, particularmente, si las tesis de su estudio (desarrollado en EEUU) se reproducirán en el tejido empresarial español.

Afortunadamente, desde finales de los 70, la sistematización de los datos estadísticos de la Economía y la facilidad que internet nos brinda para acceder a ellos, nos permite contrastar la tesis de Birch con la realidad de la economía española actual. Vamos a ello.

El Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE nos dice que en 2018 había 3,3 millones de empresas en España, que por grandes categorías de tamaño se reparten así:

Desde 2006 a 2018 la economía española ha pasado por un ciclo de crisis y recuperación que, medido en términos de variación del PIB (INE) ha sido:

¿Cómo ha afectado esta “montaña rusa económica” al número de empresas que había al principio y al final del proceso?

Visto este panorama podríamos decir que, medido en términos de nº de compañías, las microempresas han sabido “surfear” mejor y de manera más rápida el ciclo de crisis-recuperación, mientras que las empresas de mayor tamaño (de 10 ó más asalariados) se han adaptado peor a este entorno cambiante.

Pero… ¿las cifras de la evolución del nº de empresas son una confirmación de la tesis de Birch? Bueno, realmente, las variaciones del nº de empresas y del nº de ocupados no tienen por qué seguir evoluciones paralelas y recordemos que la tesis de Birch era que las Pequeñas Empresas son los motores de la creación de nuevos empleos. Así que repitamos el análisis anterior pero ahora utilizando las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) (1) del INE.

El panorama visto bajo la óptica del nº de ocupados contabilizados en la EPA parece justo el opuesto al que veíamos bajo el enfoque del nº de empresas. Podríamos decir que, a lo largo de este pasado ciclo de crisis-recuperación, las microempresas han sufrido un fuerte deterioro en términos de personas ocupadas. Las pequeñas empresas (10-49 asalariados) también lo han sufrido, pero en menor medida, y las medianas y grandes empresas (50 ó más asalariados) no solo han sido capaces de adaptarse mejor a este entorno cambiante en términos de empleo, sino que incluso han llegado a compensar los descensos del nº de ocupados en las empresas de menor tamaño. En consecuencia, no parece que pueda mantenerse con carácter general la tesis de Birch de que las Pequeñas Empresas son los motores de la creación de nuevos empleos, al menos a lo largo de todo un ciclo de contracción-expansión económica.

Pero, más allá de las cifras iniciales y finales de este periodo económico, podemos profundizar en el análisis de cómo ha impactado el ciclo sobre el nivel de ocupación a través de la bien conocida la correlación entre la variación del nº de ocupados de la EPA y la variación del PIB, que presentamos en la siguiente gráfica:

A simple vista resulta evidente que ambas curvas siguen patrones muy similares, pero para dar un valor cuantitativo a cuánto de buena es esta correlación, podemos construir una gráfica en la consignemos año a año la variación porcentual del nº de ocupados reflejados en la EPA (ΔOcupados) para la variación porcentual del PIB (ΔPIB) de ese ejercicio. La gráfica resultante es:

El cuadro de la esquina inferior derecha refleja la fórmula de la “recta de regresión lineal” (la recta que mejor se ajusta a los puntos representados), junto con el valor R2 que representa el “coeficiente de regresión” que, cuanto más próximo es a 1, indica una mayor correlación entre las dos variables de estudio: un valor de 0,97 indica un elevado grado de correlación lineal en la dupla ΔOcupados vs ΔPIB.

La fórmula de la recta de regresión tiene dos parámetros importantes:

  • el valor que obtenemos cuando hacemos x=0, que es el valor que obtendríamos con un crecimiento nulo de la economía, y aquí vemos que cuando el ΔPIB = 0% la variación del nº ocupados resultaría -0,01, o lo que es lo mismo, ΔOcupados = -1%, es decir, que cuando la economía está estancada el nº de ocupados decrecería ~1%
  • la “pendiente” de variación, que indica cuánto cambia el nº de ocupados por cada unidad de variación del PIB, y aquí vemos que por cada 1p.p. que cambia el PIB, la variación del porcentaje de Ocupados es de 1,26 p.p.

Este modelo de comportamiento del empleo es bastante conocido, si bien los parámetros de variación serán diferentes dependiendo de qué país o región, industria o sector, subgrupo laboral, etc se trate.

Dicho lo anterior, podemos repetir al anterior estudio segmentando ahora las empresas estudiadas por su tamaño medido en nº de asalariados:

Se pueden apreciar dos cuestiones fundamentales. La primera es que los coeficientes de correlación (R2) descienden significativamente, es decir, que al estudiar los datos segmentados por tamaño empresarial, desciende la correlación lineal entre las variables ΔOcupados y ΔPIB. La segunda cuestión es que las rectas de correlación muestran comportamientos muy diferentes para cada uno de los segmentos de tamaño empresarial. En cualquier caso, y aunque los coeficientes R2 no sean buenos, sí que podemos considerar orientativamente válidos los comportamientos que se observan dentro de cada grupo.

  • Microempresas: el ΔOcupados cuando el ΔPIB = 0% es -1%, es decir, que cuando la economía está estancada el nº de Ocupados en las microempresas cae un 1%. En cuanto a la “pendiente” de variación, vemos que por cada 1p.p. que cambia el PIB, la variación del porcentaje de Ocupados es de 0,68 p.p. En resumen, las microempresas necesitan un crecimiento económico global por encima del ~1% para empezar a generar empleo, aunque su sensibilidad (en la creación o en la destrucción de empleo) no es tan acusada como en otros segmentos de mayor tamaño empresarial.
  • Pequeñas Empresas: al igual que veíamos en el caso de las microempresas, cuando el crecimiento económico está detenido, el nº de ocupados en las pequeñas empresas cae ~1%. Respecto de la “pendiente” de variación, por cada 1p.p. que cambia el PIB, la variación del porcentaje de Ocupados es de 1,57 p.p. resultando que las pequeñas empresas son la tipología de empresa más dinámica en términos de variación del empleo.
  • Empresas Medianas y Grandes: el ΔOcupados cuando el ΔPIB = 0% es 0%, o lo que es lo mismo, cuando la economía no crece, el nº de ocupados en las empresas medianas y grandes se estanca. Respecto de la “pendiente” de variación vemos que por cada 1p.p. que cambia el PIB, la variación del porcentaje de Ocupados es de 1,48 p.p. En resumen, que las empresas medianas y grandes no necesitarían de un crecimiento económico global para mantener su empleo, al mismo tiempo que su sensibilidad (en la creación o en la destrucción de empleo), sin llegar a ser tan alta como en las pequeñas empresas, es bastante elevada.

Recapitulando…

Dejando al margen cambios estructurales de calado (sin duda necesarios en muchos sectores y ámbitos: formativo, tecnológico, legislativo, fiscal… incluso cultural), es importante que exista un crecimiento global del PIB de al menos un ~1% para que se mantenga el nivel de ocupación del total del mercado, siendo especialmente las microempresas y pequeñas empresas las que se ven afectadas en mayor medida por este comportamiento. Desde un punto de vista de dinámica laboral, son las pequeñas empresas (10-49 asalariados) las que responden de manera más sensible a las variaciones del PIB, mientras que las microempresas se caracterizan por estar más desensibilizadas del ciclo económico (como si su negocio estuviese más adaptado al “con lo que ya tengo”). Por su parte, las empresas de mayor tamaño son capaces de mantener la ocupación sin prácticamente requerir incremento del PIB, al mismo tiempo que son bastante ágiles respondiendo a las variaciones del ciclo económico (aunque sin llegar al dinamismo de las pequeñas empresas). (2)

La mejor respuesta en términos de empleo de las empresas medianas y grandes puede argumentarse por razones muy diversas, siendo una de las esenciales las economías de escala que se ganan con el tamaño (tanto en los procesos de fabricación, como en el know-how). Sin embargo, no debemos olvidar que las empresas de mayor tamaño no podrían operar sin la existencia de empresas más pequeñas (desde proveedores de bienes básicos y servicios locales a proveedores especializados de nicho) siendo, además, en estos segmentos de menor tamaño empresarial en los que se acumulan prácticamente dos tercios del nº total de ocupados que contabiliza la EPA.

El reto para las empresas de menor tamaño es buscar un posicionamiento diferencial por cercanía, adaptación a sus clientes, agilidad de respuesta, especialización, etc que evite caer en un mero enfrentamiento de escala con las grandes empresas, porque los enfrentamientos en los que el único parámetro de diferenciación entre los competidores sea el tamaño, es muy difícil que sean ganados por los pequeños. ¿Quiere esto decir que nuestra pequeña empresa, que ha nacido hace unos pocos años, esté limitada a ser un negocio que siempre opere en los intersticios de las grandes empresas? No, de ninguna manera. Nuestro objetivo será buscar ese posicionamiento diferencial que antes comentábamos, concentrar nuestros recursos (económicos y humanos) en la parte fundamental y diferencial de nuestro negocio y estar permanentemente atentos a la productividad, en primer término, para detectar inmediatamente cualquier deterioro y, desde luego, para mejorarla de manera continua.

(1): INEbase > Mercado laboral > Actividad, ocupación y paro > Encuesta de población activa > Resultados anuales > Variables de submuestra > Condiciones de trabajo

(2): Un análisis más detallado los comportamientos dinámicos de las empresas lo estudiaremos en un próximo artículo (en preparación)