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Una de las definiciones de la RAE sobre la inspiración es la de “estímulo que anima la labor creadora en el arte o la ciencia”. Y aunque tendemos a ver la inspiración como una mera casualidad, una idea brillante que se crea por fortuna en nuestra mente, la realidad es que detrás de esa “casualidad”, de esa idea afortunada, suele haber todo un proceso que implica actitud y voluntad, y no simplemente “suerte”. Todos sabemos que difícilmente te puede tocar la lotería si no juegas a ella y, además, cuantos más boletos lleves, más probabilidades tendrás de que te toque. Pues bien, “comprar” más boletos en la “lotería” de la creación de algo nuevo (sea lo que sea ese “algo nuevo”: una idea de negocio, un producto, una creación artística, un dispositivo tecnológico, un algoritmo…) implica emplear recursos (trabajo, tiempo, dinero…) y constancia. Es decir, la “suerte” acude más frecuentemente cuando detrás tenemos una sistemática, un proceso. Habitualmente asociamos creatividad con tormenta de ideas (brainstorming), caos, improvisación… y aunque es cierto que muchos de estos ingredientes son importantes de cara a impulsar la creatividad, no debemos de pensar que solo con estos elementos, y sin ninguna otra elaboración ni técnica de uso, tendremos lo suficiente para generar ideas creativas. El proceso de creación se puede (y se debe) beneficiar del uso de formas de actuar que favorezcan nuestra inspiración, la cuales podremos utilizar siempre que nos sean de utilidad, e igualmente, podremos saltarnos o desechar cuando no nos funcionen. Con lo anterior en mente, vamos a desarrollar tres visiones sobre la inspiración y la creatividad, distintas pero complementarias entre sí, que nos sugieren tres genios creativos procedentes de muy diferentes áreas (probablemente también diferentes de nuestro ámbito habitual de trabajo), que pueden resultarnos de gran utilidad y consejo.

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.

‒ Pablo Ruiz Picasso

El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con ojos nuevos.

‒ Marcel Proust

Lo importante para un ingeniero es la inspiración, la tecnología viene luego.

‒ Jiro Horikoshi